Toni se acercó a mí: “No pierdas de vista el plan de juego, me recordó. Haz lo que tienes que hacer”.
Tengo que estar centrado, sin distracciones, hacer lo que tengo que hacer en cada momento. Si tengo que golpear la pelota veinte veces al revés de Federer, lo haré veinte veces, no diecinueve. Si para encontrar la ocasión propicia tengo que prolongar el peloteo a diez golpes, a doce, a quince, lo haré.
Hay momentos en que aparece la ocasión de conectar una derecha ganadora, pero tienes el 70% de probabilidades de que salga bien; esperas otros cinco golpes y entonces las probabilidades aumentan al 85%. Hay que estar alerta, ser paciente, no precipitarse.
Estar concentrado significa hacer en todo momento lo que sabes que tienes que hacer, no cambiar nunca tu plan (…) en términos generales significa disciplina, significa contenerte cuando surge la tentación de jugártela. Luchar contra esa tentación significa tener la impaciencia o la frustración bajo control.
Aun en el caso de que parezca que hay una oportunidad para presionar y hacerte con la iniciativa, hay que darle a la bola buscando el revés del contrario, porque a la larga, en el curso de todo el juego, es lo más prudente y lo que da mejores resultados. Ese es el plan. No es complicado. Ni siquiera puede llamarse táctica porque es muy sencillo.
Rafael Nadal, “Mi historia”.